...en muchos aspectos me siento Mahoma en mi trabajo. No por la religión, sino por el refrán.
La gran parte de lo que he hecho con Three Melons estos años fue darle vuelo internacional. Mucho vuelo (en 2009 hice 150k millas aproximadamente).
La industria de videojuegos prácticamente no existía cuando empezamos en 2005. Teníamos que generar credibilidad y reputación y lo único que teníamos era un bonito Powerpoint y unas demos... "aceptables" (algún día publicaré nuestro primer juego nuevamente).
Definitivamente que tengamos estilo en el diseño ayudó, pero lo más importante fue la actitud. Por un lado la mía en el "escenario" y por otro lado la de los chicos en la oficina.
Tiburcio me dice "Droppy" y no es casual. Estuve sistemáticamente en todos los eventos de USA y Europa, contando la historia de Three Melons una y otra vez. Con una sonrisa y energía que siempre contagiaban. El presente no ayudaba, pero una persona con pasión mueve montañas.
Mientras tanto en Buenos Aires, los chicos tenían que ver que hacían con esto de "hacer videojuegos". Tuvieron que hacerse buenos en un arte nueva que tocábamos de amateur gamers. Lo bueno: siempre fuimos publicando cosas chicas, bonitas, que siempre iban mejorando.
Esto me sirvió para poder contar un cuento, en el tiempo, que en definitiva era creible. "Si hasta ahora lograron X, y hace un tiempo tenian X- 1, es natural pensar que van a tener X + 1 en un tiempo", pensaban. Y así fue.
El viernes pasado publicamos nuestro primer producto en Facebook. Bola se llama. Le puse el nombre yo. Le pusieron la vida los chicos. Por ahora es un bebé, pero ya va a crecer. Estoy orgulloso y feliz porque movimos la montaña.
Recent Comments